El 24 de marzo de 1976, en la Argentina hubo un golpe de Estado que tomó el gobierno por la fuerza e instauró una dictadura cívico militar que duró hasta 1983. Durante la dictadura, las sucesivas juntas militares que ejercieron el gobierno de facto tomaron medidas políticas, económicas, sociales y culturales que afectaron fuertemente a nuestra sociedad, con muchas consecuencias que perduraron en el tiempo. Se dejaron de lado la Constitución nacional y las instituciones de la democracia, y esto significó que tampoco se respetaron los derechos de los ciudadanos.
Cuando las Fuerzas Armadas derrocaron a la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, disolvieron el Congreso Nacional, prohibieron los partidos políticos y destituyeron a la Corte Suprema. La dictadura ejerció el terrorismo de Estado a través de la represión, la persecución, los asesinatos, la desaparición de personas y la apropiación de menores, con el objetivo de generar miedo, aislamiento y así controlar a la población. Es importante señalar que la mayoría de los desaparecidos fueron militantes, trabajadores y estudiantes. En ese marco, se intervinieron los sindicatos y se suspendieron los derechos de los trabajadores.
Hoy se cumplen 50 años y la Escuela quiere ser un sitio de memoria activa. Recordar el golpe del 24 de marzo de 1976 nos mueve a reflexionar sobre las consecuencias de perder el estado de derecho, a 50 años la búsqueda de los nietos apropiados continúa y nos interpela para pensar el sentido de la identidad.

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